domingo, 18 de enero de 2026

POST DE AGRADECIMIENTO A MIS HERMANAS Y A GUSTAVO

 


Domingo. Día de oficios.

Hoy el oficio es la gratitud.

Quiero agradecer públicamente a mis tres hermanas —Lucía, Georgina y Alejandra— y a Gustavo, que es hermano por elección y por corazón, por todo lo que hicieron por mí en este tránsito que comenzó con mi internación psiquiátrica en pleno invierno y que hoy encuentra un cierre digno con mi regreso al Clermont.

Cada uno, desde su modo único, sostuvo un tramo de mi fragilidad con una mezcla de humor, carácter, ternura y acción concreta que sólo nace del amor verdadero.

Lucía, que abrió su casa y su tiempo para recibirme en La Posta cuando todavía estaba convaleciente, acompañándome en los primeros días con esa firmeza amorosa que ordena y contiene.

Georgina, presencia constante, luminosa y silenciosa, que sostuvo la vida cotidiana con una entrega que no pide reconocimiento pero que merece todos. Su compañía fue un refugio.

Alejandra, que entró y salió en el ritmo que la vida le permitió, siempre con la palabra justa, la energía justa, el gesto que llega cuando tiene que llegar.

Y Gustavo, que tiene un corazón de oro y que siempre está sosteniéndonos a los Alippi’s.
Él me recibió con un asado el mismo día que salí externado, celebrando la vida sin decirlo.
Él se preocupó cuando unos rateros me robaron la batería de la Taunus, y desde sus vacaciones en el mar, sin dudarlo, me transfirió el dinero para que pudiera comprar una nueva.
Él es de esos hombres que no hacen discursos: hacen actos.

A todos ustedes:
Gracias por hacer de mi vulnerabilidad un espacio habitable.
Gracias por no soltarme cuando yo mismo dudaba de mis fuerzas.
Gracias por recordarme que la familia —la de sangre y la elegida— puede ser un monasterio, un hospital y una fiesta, todo al mismo tiempo.

Hoy, que vuelvo a mi casa, a mi litera del ermitaño y a mi ritmo, quiero dejar escrito que este regreso no es sólo mío: es fruto del amor que ustedes pusieron en el camino.

Que este domingo quede ofrecido por ustedes.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

EL CAPÍTULO FINAL. EL QUE REALMENTE VALE.

Isabella, no sé lo que escribí porque escribo muchísimo, mi memoria es frágil y mis I.A. son paja para ponerse a leer letra por letra del bl...