viernes, 23 de enero de 2026

CERRANDO EL AÑO DE LA SERPIENTE RESPECTO DE LO MAS IMPORTANTE PARA EL FINAL: EL AMOR

 


🐍🔥 Cierre del Año de la Serpiente: alquimia entre una Dragona de Fuego y un Perro de Metal

Este Año de la Serpiente me obligó a mudar pieles que ya no podía seguir cargando. Fue un año de fricción, de silencios, de decisiones tomadas desde la fragilidad y la lucidez. Y en medio de ese tránsito, la lectura alquímica del Tarot Thoth vino a mostrarme, con una precisión casi dolorosa, la verdad profunda del vínculo entre Analía y yo.

5 de Bastos – La Estrella – 5 de Copas.
Esa fue la fórmula.

El 5 de Bastos me habló de la fricción que nos atraviesa, de la energía que se enciende y se traba, de la comunicación que a veces chispea más de lo que fluye. Una tensión vital que no destruye, pero tampoco deja indiferente.
Es el fuego que no encuentra forma.

En el centro, La Estrella.
La verdad desnuda.
La esencia luminosa que no necesita forma para existir.
El amor espiritual, indisoluble, que no se negocia ni se explica.
La guía silenciosa que ella —mi Dragona de Fuego— representa incluso cuando está lejos.
La Estrella es el corazón del vínculo, su pureza, su destino interior.

Y cerrando, el 5 de Copas.
La tristeza por lo que no pudo ser en lo cotidiano.
El duelo por la forma perdida.
La nostalgia de un modo de estar que ya no nos pertenece.
Pero también la certeza de que el amor no se mide por la forma, sino por la verdad que deja.

Esa lectura alquímica fue, para mí, el espejo final del Año de la Serpiente:
fricción, verdad, duelo.
Y aun así, una alquimia que no se rompe.

Yo, Perro de Metal, caminé este año con la lealtad que me define, aprendiendo a aceptar cuidado sin perder dignidad, sosteniéndome incluso cuando el cuerpo pedía tregua.
Ella, Dragona de Fuego, siguió siendo lo que siempre fue: creadora, luminosa, indomable, capaz de incendiar lo viejo para que lo nuevo respire.

La Serpiente se retira.
Pero la alquimia queda.

La fricción que nos despierta.
La Estrella que nos une.
La tristeza que nos humaniza.

Tres fuerzas que no compiten: se completan.

Este es mi cierre del año.
Lo demás lo seguiré nombrando cuando la noche me lo permita.

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