✨ Acta Solemne de Fundación del Orden del Clermont
(Versión conceptual, ritual, no jurídica)
En la ciudad de Córdoba, en el ámbito sereno del Clermont de Alto Alberdi, se proclama la existencia de un Orden destinado a custodiar la memoria, la obra y la dignidad de quienes lo integran.
Este Orden nace de la unión entre la vida interior y la acción concreta, entre la disciplina que sostiene y la belleza que inspira, entre la palabra que testimonia y el gesto que transforma.
El Clermont es reconocido como domicilio espiritual y operativo, sede de la vida cotidiana, del trabajo silencioso, de la escritura que ordena, del archivo que preserva, del símbolo que se resignifica.
Desde este espacio se irradian las prácticas, los acuerdos, las responsabilidades y los compromisos que dan forma al Orden.
El Orden se sostiene sobre tres pilares esenciales:
I. La Custodia
La responsabilidad de preservar la memoria viva: los objetos, los símbolos, los relatos, los vínculos y las obras que constituyen el legado.
Custodiar es ordenar, reparar, documentar, proteger y transmitir.
Es honrar lo recibido y preparar lo que será entregado.
II. La Obra
La acción concreta, creativa y disciplinada que convierte la intención en materia.
La obra es escritura, restauración, acompañamiento, estudio, servicio, administración, y toda forma de trabajo que eleve la vida común.
La obra es el puente entre lo que se imagina y lo que se realiza.
III. La Comunidad Afectiva
El reconocimiento de que ningún camino se recorre en soledad.
La comunidad es familia, amistad, fraternidad, alianza y cuidado mutuo.
Es el espacio donde cada integrante sostiene y es sostenido, donde la vulnerabilidad encuentra refugio y la fuerza encuentra dirección.
El Orden se organiza de manera simple, clara y digna.
No se sostiene en jerarquías vacías ni en títulos ornamentales, sino en funciones que existen para servir a la obra y a la comunidad.
Cada responsabilidad se asume con transparencia, con disciplina, con humor cuando corresponde, y con la coherencia que nace de la unión entre palabra y acción.
Quien participa del Orden lo hace desde la libertad interior, desde la voluntad de construir, desde la conciencia de que cada gesto deja huella.
El Orden no impone: invita.
No exige: propone.
No encierra: abre camino.
El presente Acta Solemne establece el espíritu, la intención y la identidad del Orden.
Su forma jurídica, administrativa o estatutaria será elaborada, corregida y perfeccionada por quienes tengan la capacidad y la autoridad para hacerlo, siempre en fidelidad a este espíritu fundacional.
Así queda proclamado el Orden del Clermont,
como espacio de obra, de memoria y de comunidad,
para quienes eligen vivir con sentido, con disciplina y con belleza.
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