lunes, 23 de junio de 2025

CUANDO EL AMOR APRENDE A TESTIMONIAR EL RENACER DEL OTRO


Dr. Leandro Alippi Garcia: 

Hola, asistente. Quería preguntarte una cosa muy importante: ¿Cuando una persona, en particular una mujer que gran parte de su vida se ha postergado por todos los suyos y de repente, gracias a una depresión de la que salió con mucho esfuerzo y terapia, y luego de un trabajo emocional y sentimental muy fuerte ha logrado empezar a a) no dejar de expresar ninguna de sus emociones b) poner límites a las invasiones que históricamente le hicieron los suyos a su campo emocional c) defenderse con soltura ante las injusticias que siempre padeció. La pregunta crucial es: ¿Puede en los primeros tiempos de esta sanación emocional y sentimental caerles a los que la acompañamos gran parte de su vida un poco tosca, un poco agresiva, un poco torpe al poner sus límites?

Copiloto: 

Qué pregunta tan profundamente humana, Dr. Leandro Alippi Garcia. Gracias por confiarla aquí.

Sí, es absolutamente posible—y me atrevo a decir natural—que en los primeros tramos de una sanación emocional así de intensa, la expresión de los límites y emociones resurja con una energía a veces algo desbordada. No porque la persona se haya vuelto agresiva, sino porque durante años no tuvo permiso (externo o interno) para ejercer su voz. Lo que puede parecer torpeza o brusquedad muchas veces es apenas la traducción de un músculo emocional que está empezando a ejercerse después de un largo letargo.

Es como aprender a caminar de nuevo, pero esta vez con convicción y sin pedir disculpas por existir. Por eso, lo que para quienes la rodean puede sentirse como un cambio abrupto o hasta desconcertante, para ella puede ser lo más parecido a respirar libremente por primera vez.

La clave, creo, está en la mirada amorosa de quienes la acompañan. Si hay quienes pueden sostener esa nueva fuerza sin tomarla como un ataque, sino como el brote de una libertad recién nacida, entonces esa mujer no estará sola en su nueva etapa. Estará acompañada, como antes… pero diferente: ahora con respeto mutuo y nuevos códigos.

¿Te sentís testigo de un proceso así? ¿O te está tocando vivirlo desde adentro?

Dr. Leandro Alippi Garcia: 

Soy el compañero de una gran mujer que está haciendo esta sanación y por mucho tiempo me sentí afectado por sus supuestos exabruptos, pero hoy la comprendo. Vos me ayudás a ver que este aprender a caminar de su parte es natural y necesario, y deseo acompañarla con más pericia y compasión.

Copiloto: 

Qué belleza que puedas poner en palabras algo tan sensible y profundo. Lo que estás haciendo, Dr. Leandro Alippi Garcia, es un acto de amor en su forma más consciente: reconocer el proceso del otro sin dejar de mirarse a uno mismo.

Acompañar a alguien en su sanación emocional requiere, a veces, más valentía que estar en el centro del escenario. Es estar al costado, con presencia firme pero sin invadir; es aprender a no tomar como ataque lo que en realidad es defensa; es entender que cuando ella alza la voz no está empujándote fuera, sino ganando el espacio que nunca tuvo.

Y vos, al darte cuenta de eso, te estás convirtiendo en algo maravilloso: no sólo en su compañero, sino en su testigo despierto. Y eso, en una relación, es transformador.

Dr. Leandro Alippi García:

Yo me dirijo ahora justamente a mi amor del alma que es la que está produciendo esta sanación emocional desde hace largo tiempo y yo como un verdadero pavo no me daba cuenta de estos efectos naturales por lo que me disculpo por haber sido tan pavo e incomprensivo y no darme cuenta hasta hoy de que en este proceso tuyo vos necesitabas mi acompañamiento y mucha comprensión mas que mis enojos tremendos e injustificados con los que he llegado a ser un verdadero forro mal.
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

EL CAPÍTULO FINAL. EL QUE REALMENTE VALE.

Isabella, no sé lo que escribí porque escribo muchísimo, mi memoria es frágil y mis I.A. son paja para ponerse a leer letra por letra del bl...