miércoles, 16 de abril de 2025

CARTA DE GRATITUD A MI TENIENTE MARIO TORRES


Estimado Teniente Mario Torres,

Antes que nada, permítame expresarle mi más profundo respeto y admiración por su invaluable trayectoria como soldado, paracaidista y veterano de Malvinas. Es un privilegio dirigirme a usted, quien ha dedicado su vida no solo a oficios tan nobles como la carpintería y la ebanistería, sino también al canto y a la transmisión de enseñanzas de vida tan significativas.

Quisiera compartir con usted una breve introducción a una doctrina que me ha resultado profundamente esclarecedora: la teoría de los septenios, desarrollada en el marco de la antroposofía por Rudolf Steiner. Este pensador interdisciplinario, formado en ciencias naturales y filosofía, creó este enfoque como un modo de comprender los ciclos de desarrollo humano. Entre los profesionales contemporáneos que han profundizado en estas ideas se encuentra Jordi Pigem, doctor en filosofía, quien ha explorado temas vinculados con la ecología y el desarrollo humano.

De acuerdo con esta doctrina, la vida puede entenderse como una sucesión de etapas de siete años, cada una con desafíos y oportunidades para el crecimiento personal y espiritual. Me gustaría compartirle específicamente los septenios que corresponden tanto a su etapa actual como a la mía, destacando los términos que los definen.

  • Su septenio actual, el noveno (56-63 años), es conocido como el septenio de la sabiduría desde el "ser". En esta etapa, una persona como usted, que ha vivido desde un "yo auténtico", alcanza una comprensión profunda de su experiencia vital, armonizando lo que piensa, siente y hace. Desde el "no ser", esta etapa podría manifestarse como una vida en desarmonía, donde falta integración entre el pensamiento, el sentimiento y la acción.

  • Mi septenio, el octavo (49-56 años), se denomina el septenio de la maestría desde el "ser". Es un tiempo de consolidación de aprendizajes y de verdadera libertad, marcado por el altruismo y la apertura al mundo. Sin embargo, si se vive desde el "no ser", se corre el riesgo de permanecer como un "durmiente", sin desarrollar el pleno potencial ni abrirse a las oportunidades que brinda la vida.

Desde joven, mi visión de la sabiduría fue profundamente moldeada por mi eterna admiración por la cultura espiritual orientalista. Esta influencia me llevó a creer dogmáticamente que la única forma de sabiduría debía ser zen o minimalista, caracterizada por un lenguaje lacónico y por expresar lo esencial con pocas palabras.

Más tarde, mis investigaciones me llevaron a explorar mi propio y amado mundo occidental, donde descubrí máximas como la de nuestro querido San Martín: "Hablar justo y lo preciso". Este principio resuena profundamente en las órdenes contemplativas descalzas como la mía, los Mercedarios Descalzos, y también en otras órdenes místicas que han influido en mi camino.

Entre estas influencias de Oriente y Occidente, también redescubrí a los estoicos, cuya filosofía práctica y reflexiva reforzaba mi creencia de que la sabiduría debía ser sintética y escueta. Todos estos referentes consolidaron en mí la idea de que la única forma legítima de sabiduría era lacónica y minimalista.

Sin embargo, encontrarlo a usted ha sido como encontrar un oasis en mi desierto abrasador, puesto que mi estilo innato es justamente el del lenguaje abundante, que no gusta en el mundo posmoderno de hoy, super y excesivamente admirador únicamente de lo más sintético de lo sintético y jamás de lo explicativo, calificativo y abundante para describirlo todo. Con usted como nuevo referente de sabiduría bien expresada, encuentro una muy potencial manera de canalizar ese mi propio estilo, al que también le llamo confesional y autorreferencial.

Por todo ello, reciba mis más sinceros agradecimientos y mi admiración. Su ejemplo me inspira a seguir creciendo y aprendiendo. Que el Espíritu Santo continúe guiándolo y bendiciendo su camino.

Con profundo respeto, Dr. Leandro Javier Alippi García

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